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Con sandalias o descalza, el verano es el mejor momento del año para mostrar unos pies suaves e hidratados. Son una parte de la anatomía femenina con un gran poder de seducción. Por ello es importante cuidarlos y eliminar las callosidades, durezas o grietas en los talones con unos sencillos pasos.

  1. Baños calientes o templados. Para empezar, una de las mejores técnicas para reblandecer las durezas que suelen aparecer en las plantas de los pies es sumergirlos durante media hora en agua tibia o caliente y añadirle un poco de jabón o sal gorda. Aparte de disfrutar de un baño relajante y sentir los pies mucho más descansados, ablandaremos la piel en el caso de que esté muy seca y eliminaremos las células muertas.
  2. Hacer de la exfoliación nuestra aliada. Un truco infalible que nos ayudará a mantener los pies suaves y libres de callosidades es exfoliarlos como mínimo una vez a la semana con piedra pómez o una lima especial para los pies. Este raspado superficial nos ayudará a eliminar las escamas y las pieles muertas, suavizando el tacto de las partes más endurecidas como suelen ser los talones. Aun así, hay que tener precaución y no pasar la lima o la piedra en exceso.
  3. Hidratación intensa. Para conseguir unos pies perfectos, con la piel suave e hidratada, es importante aplicarle diariamente y sobre todo después de haberlos exfoliado, una crema hidratante específica para tratar las callosidades y talones agrietados. Te recomendamos XPERT Régénérateur, una crema hidratante especialmente concebida para las pieles y las zonas extremadamente más secas como talones, codos, rodillas, piernas, plantas de los pies o cualquier otra parte del cuerpo con una elevada necesidad de hidratación. Su fórmula está indicada para todo tipo de pieles, incluso las más secas, reparando y regenerando la piel agrietada desde la primera aplicación.
  4. Siempre limpios y secos. Después de la ducha o el baño hay que secarse muy bien los pies para evitar la proliferación de hongos y siempre mantener una higiene correcta, a poder ser con una toalla personal y exclusiva para la limpieza de nuestros pies. Tampoco tenemos que olvidarnos de utilizar siempre calzado en las duchas públicas de piscinas, gimnasios o campings.
  5. Protégelos siempre del sol. Muchas veces los pies son los grandes olvidados cuando tomamos el sol pero es muy importante no descuidar esta parte de la anatomía y proteger la piel de los pies de los rayos ultravioleta. De hecho, la planta de los pies es una de las zonas más sensibles a la radiación solar, sobre todo cuando tomamos el sol boca abajo. Para proteger la piel de los pies de las quemaduras solares aplícate XPERTSUN Wet Skin SPF 50+, especialmente concebido para proteger del sol la piel mojada o humedecida, y resistente al agua durante más de 40 minutos.
  6. Ante la duda, consulta un profesional. Los pies son una parte muy importante del cuerpo y nuestro bienestar también depende de su buen estado. Así que, una vez al año, o ante problemas persistentes con los callos o cualquier otro que se refiera a esta zona del cuerpo, acude a un profesional en podología para que te asesore.

Sigue estos simples consejos y…¡a lucir unos pies bonitos!

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